Aprovechando que Miguel Ángel estaba por Barcelona, hicimos una escapada a los espacios del delta del Llobregat. Como madrugamos un poco nos dio tiempo a visitar tanto el Remolar como el margen del río.
Nos dirigimos primeramente a parquing del Remolar. El observatorio del Aguait de la Maresma había estado cerrado durante varios meses por trabajos de prospección del acuífero que lo alimenta y todavía no habíamos visto ni el resultado de los trabajos ni el posible impacto en la avifauna. Cuando llegamos, aparte de la abundancia de fotógrafos, encontramos un lago todavía pobre de vida. El nivel del agua era generoso y parecía que las obras habían beneficiado el entorno, pero quizá era pronto para que las aves hubieran recolonizado el estanque.
Varios ejemplares de porrón europeo (Aythya ferina) junto con una gallineta común (Gallinula chloropus) fueron lo primero que vimos:


La presencia del porrón europeo (Aythya ferina) siempre nos da un hilo de esperanza. No debemos perder de vista que según al Sociedad Española de Ornitología (seo.org), se trata de una especie en peligro: «La especie se está enfrentando a un riesgo muy alto de extinción en estado silvestre«.
Los ánsares (Anser anser) también hicieron acto de presencia:

En el cielo, un aguilucho lagunero (Circus aeruginosus) oteaba sus dominios, a la búsqueda de algo fácil de llevarse al pico:

En vista del éxito decidimos echar un vistazo a la Bassa dels Pollancres. Ésta estaba un poco más animada. Unos ánsares (Anser anser) descansaban en un islote próximo mientras unas fochas paseaban por la orilla:


También pudimos ver algunos ejemplares de cercetas (Anas crecca) y de pato cuchara (Spatula clypeata):


Los eventos de aves volando generan normalmente un alboroto de clics entre los fotógrafos del mirador… Es posible que no te dé tiempo a enfocar y disparar pero, enterarte, te enteras… En este casó se trataba de un tarro blanco (Tadorna tadorna) que cruzó el estanque volando ante nosotros:


Un bonito ejemplar de ánade azulón (Anas platyrhynchos) vigilaba el estanque desde la estabilidad del islote:

Quizá estaba controlando que nadie molestara a su compañera mientras construía su nido… o al menos eso parecía que estaba haciendo esta hembra mientras se peleaba con los juncos de la orilla:

Al finalizar su tarea se refrescó y descargó toda la tensión acumulada:

En ese momento se escucharon chapoteos al fondo del estanque… un ánsar común (Anser anser) amerizaba de manera un poco caótica:

Enseguida vimos que el problemilla era que había aterrizado sobre otro ejemplar de su misma especie. No sabemos si fue premeditado o no, pero en cuanto el sujeto damnificado se recuperó del susto, intentó blanquear si honor, aunque el agresor, suponemos que porque ya estaba preparado, puso agua de por medio y escapó de la venganza sin problemas:


Somormujos (Podiceps cristatus) y zampullines (Tachybaptus ruficollis) también campaban a sus anchas en este estanque:


Sobre una rama, a considerable distancia, un estornino pinto (Sturnus vulgaris) oteaba el horizonte:

En este estanque los porrones europeos (Aythya ferina) también estaban presentes. Había uno dándose largas zambullidas… Le hice muchas fotos intentando captar el momento de la inmersión… la mejor que conseguí fue ésta:


También vimos cucharas común (Spatula clypeata) y ánades azulones (Anas platyrhynchos)…


En uno de los islotes convivían los ánsares (Anser anser), azulones (Anas platyrhynchos) , cucharas (Spatula clypeata) y tarros blanco (Tadorna tadorna) sin problemas:

Decidimos darle otra oportunidad al Aguait de la Maresma. Nos encaminamos de nuevo y, la verdad, valió la pena. En el margen izquierdo, a bastante distancia, habían colonizado un grupito de flamencos (Phoenicopterus roseus):


Un cormorán grande (Phalacrocorax carbo) y una garceta (Egretta garzetta) también habían llegado durante nuestra ausencia:


Lo que no esperábamos encontrar era una pareja de espátulas (Platalea leucorodia), una de ellas dormitando mientras la otra no paraba de comer:


También nos deleitaron volando frente a nosotros un trío de azulones (Anas platyrhynchos):


Y como no querían ser menos, un trío de cucharas común (Spatula clypeata) también hizo lo propio…

Curiosamente, en los dos casos se trataba de dos ejemplares macho y una hembra… tendré que fijarme más en el futuro, a ver si es una norma…
En la distancia pudimos ver llegar a una garza real (Ardea cinerea) y, en aguas poco profundas una gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) jovencita, que no por ser abundante desmerece nuestra atención.


Un nuevo ejemplar de cormorán grande (Phalacrocorax carbo) llegó volando y nos permitió captar alguna imagen del aterrizaje:


El chapoteo en uno de los estanques llamó nuestra atención… como no podía ser de otro modo, unas fochas (Fulica atra) jugando al pilla pilla estaban alborotando la paz del lugar… ¡Las fochas nunca defraudan!

Poco antes de irnos, un pequeño movimiento en la orilla de uno de los islotes llamó nuestra atención… Perfectamente camuflado gracias a sus colores arcillosos, un chorlitejo chico (Charadrius dubius) se dejó fotografiar:

Y digo «poco antes de irnos» porque, como habíamos llegado temprano y parecía que aquí todo estaba ya visto, decidimos hacer una visita, aunque fuera rápida, al otro espacio visitable del Delta del Llobregat: el margen del río.
Justo en la entrada del parque vimos que habían construido un nuevo mirador: el mirador dels flamencs. El nombre está bien buscado… En este extremo del parque es habitual hacer una parada para ver los flamencos que normalmente fondean en esta zona del Llobregat. Ahora, gracias al mirador, es un poco más cómodo. Como no podía ser de otro modo, le hicimos una foto a los flamencos (Phoenicopterus roseus) para inaugurar el mirador, aunque estuvieran a mucha distancia:

Siguiendo nuestro camino, vimos una jara blanca en plena floración, asistida por numerosas abejas… ¡No todo van a ser patos!

Era uno de esos días en los que parecía que el cáliz de sus flores irradiara luz amarilla…
En la zona pantanosa que está antes del camí de la Marina encontramos una lavandera blanca (Motacilla alba) y una garceta (Egretta garzetta):


Desde el otro lateral pudimos sorprender a un grupito de moritos (Plegadis falcinellus) y a un tarro blanco (Tadorna tadorna):


Finalmente llegamos al mirador del Aguait de Cal Tet. Allí tuvimos la sorpresa de encontrarnos un grupito de archibebes (Tringa totanus):

Sólo por esto ya había valido la pena desplazarnos a esta zona del río.
Además de los archibebes, que estaban razonablemente cerca, había otras especies en el estanque, aunque esta vez estaban bastante lejos. Algunos de ellos eran patos cuchara (Spatula clypeata):


Así como una garza real (Ardea cinerea) y una pareja de cormoranes (Phalacrocorax carbo):


También había una bandada de gaviotas patiamarillas (Larus michahellis) que de vez en cuando se zambullían en el agua:


Ya, para acabar, de nuevo una lavandera blanca (Motacilla alba) y una pareja de cercetas (Anas crecca) cerraron nuestra escapada pajarera:


En general se trató de una buena salida, pues vimos bastantes especies. El único «pero» es que normalmente estaban muy lejos… ¡Las que sí se dejaron fotografiar sin problema fueron las ovejas!

Y para ver alguna foto adicional, aquí está la galería.
