Hacía tiempo que no visitaba los Espacios Naturales del Río Llobregat. La principal razón es que en las últimas visitas los encontramos muy pobres de fauna voladora… Además, desde el 25/08/2025 han iniciado unas «obras de restauración ecológica» (supongo que no soy el único que se ha dado cuenta que algo está pasando para que las aves ya no se detengan y aniden como antaño). Las obras durarán hasta final de año. No sé que impacto estarán teniendo, pero pronto lo averiguaré…
En la página web indica que debido a las obras, algunos accesos estarán cerrados al público. La verdad es que, ciertamente hay tramos de los itinerarios cerrados por la presencia de maquinaria pesada trabajando. Aún así, todos los lugares de interés son (en este momento) visitables, aunque para llegar a alguno de ellos hay que dar algún que otro rodeo…
Empecé acercándome al Mirador dels flamencs. Para mi sorpresa, estaba cerrado al público. Hace poco que lo han inaugurado y ya está cerrado… Lo primero que pensé es que debía tener algún problema estructural… pero no. Un letrero avisaba de la presencia de un avispero activo. Habrá que esperar a que llegue el frío para poder utilizarlo….
El mirador debe su nombre a que a esta altura del río Llobregat suele haber algún grupo de flamencos. En esta ocasión no vi ninguno. Sí vi un gran grupo de gaviotas (de distintos tipos) que ocupaban prácticamente toda la extensión del río que era visible:

La pista que baja hasta la desembocadura paralela al río es una de las afectadas por las obras. Estaba cerrada al paso, por lo que cogí la primera que sale a la derecha. Al llegar al mirador, me detuve un poco. Encontré un par de caballos pastando frente a una charca ocupada por una garceta común (Egretta garzetta):


También se apreciaba el movimiento de algunos pajarillos entre la hierba… costaba verlos, hasta que al final pude pillar a alguno… Se trataba de unos chorlitejos chicos (Charadrius dubius). Realmente la función mimetizadora funcionaba a la perfección en este escenario:

Continué mi camino. Un poco más abajo se pusieron a tiro una garza real (Ardea cinerea) y una cigüeña (Ciconia ciconia), que por alguna razón permanecía sentada en el suelo:


Un poco más adelante, al llegar a la bifurcación, decidí darle una oportunidad al mirador de la Fillola Quatre Hores. La verdad es que hace tiempo que no veo nada de interés desde este mirador, pero no hay que dejar pasar oportunidades…
Lo primero que me encontré fue una lagartija tomando el sol justo en las tablas del mirador…

… y luego (para mi sorpresa) un pequeño grupo de ánsares (Anser anser):

Algo es algo…
Retrocedí y continué en dirección hacia el Camí de la Marina. Antes de tomar este camino, aproveché la perspectiva diferente que tenía para volver a fotografiar a la garza real (Ardea cinerea) y la cigüeña (Ciconia ciconia) de antes. Como era por la tarde y el sol ya empezaba a estar en dirección oeste, las fotos serían en contraluz… pero había que aprovechar la salida. Me encontré a nuestra garza, acompañada de otra, y a la cigüeña también en compañía:


Desde esta posición también tuve la oportunidad de sacar unas fotos a unos combatientes (Calidris pugnax). Bueno, me parecieron a mí combatientes, aunque es cierto que fuera de las temporadas de celo hay varios limícolas que son muy similares… De momento los damos por buenos como «combatientes»:


En ese momento llegó la sorpresa… Siempre he dicho que nunca te vas con las manos vacías (o casi nunca). En esta ocasión un pequeño grupo de jilgueros (Carduelis carduelis) vino a refrescarse a la charca. Primero capturé un par de individuos jóvenes, que todavía no tenían la máscara roja completa:

Enseguida se reunió con ellos un ejemplar más adulto:


La verdad es que la visita fue fugaz. Enseguida emprendieron el vuelo de nuevo. Únicamente el adulto se entretuvo un poco más refrescándose:


Tras la marcha de los jilgueros me percaté de la presencia de un par de cigüeñuelas (Himantopus himantopus):

Seguí por el Camí de la Marina hasta el desvío del Mirador del Sabogal. Aquí el camino estaba de nuevo cortado, por lo que tras la visita al mirador debería volver sobre mis pasos…
La verdad que este mirador, como en las últimas ocasiones, tenía un aspecto desolador… No había absolutamente ningún ave. Años atrás su isleta central estaba rebosante de vida… en esta ocasión… nada! Únicamente un ánade cruzó el cielo y, a lo lejos, probablemente el mismo grupo de ánsares (Anser anser) visto anteriormente, pero desde otra perspectiva:


Al salir, otra lagartija intentó alegrar mi cámara:

Al regresar por el Camí de la Marina no aprecié ningún elemento que me impidiera girar hacia la derecha, con la intención de proseguir la visita por el sendero que discurre paralelo a la orilla del río. Al llegar a él, efectivamente, no podía subir río arriba (tramo cortado por las obras), pero sí continuar hacia la desembocadura…
Por el camino, sobre el río, pude apreciar (además de montones de gaviotas) algún azulón (Anas platyrhynchos) volando y una familia completa de azulones (Anas platyrhynchos):


Al llegar al Mirador de la Desembocadura… ¡sorpresa! Otro mirador cerrado por la presencia de un avispero:

En cualquier caso, un vistazo a través de las vallas dejó claro que no parecía que hubiera muchas aves por allí así que, tomé el camino de regreso…
Empezaba a tomar el camino de regreso cuando oí el inconfundible tiit-tiit del martín pescador (Alcedo atthis). Enseguida vi el resplandor azulado que se dirigía hacia las rocas de este lado de la orilla. Se detuvo en una de ellas. Preparé la cámara, pero volvió a salir volando. No era para menos… una gaviota estaba acosándolo y lo persiguió hasta la otra orilla, momento en que lo perdí de vista. Espero que se haya salvado… gaviotas había cientos y martín pescador sólo uno…
Para satisfacer mis ansias fotográficas, una amable paloma torcaz (Columba palumbus) y un cormorán (Phalacrocorax carbo) se ofrecieron a posar… Bueno, el cormorán (Phalacrocorax carbo) la verdad que pasó volando. Fue visto y no visto…


Llegué hasta el mirador del Aguait de Cal Tet… Como en ocasiones anteriores… nada de nada… En fin… es una lástima.
Emprendí el regreso hacia la salida por los tramos habilitados. Hice una nueva parada frente a la charca de los jilgueros (Carduelis carduelis) y de nuevo un grupo se detuvo fugazmente a beber:

También había llegado un grupo de ánsares (Anser anser) que picoteaban entre la hierba…

Ya finalmente, desde el observatorio que está al final del camino, un grupito (pequeño) de nerviosos estorninos pintos (Sturnus vulgaris) revoloteaban buscando algo que llevarse al pico:

Y con esto finaliza el relato relativo a esta salida por los Espacios Naturales del Río Llobregat. Alguna otra foto puede verse en la galería…
