Es normal que, con la llegada del calor del verano, los Espacios Naturales del Río Llobregat presenten poca actividad zoológica. Lo que no es tan normal no encontrar casi nada a mediados del mes de abril…
A mediados de abril me propuse hacer una visita a la zona protegida que queda en el margen derecho del río Llobregat.
Tiempo atrás era un lugar lleno de vida y de diversidad. Ya, en la última visita que realicé en el mes de septiembre, encontré algo apagada la zona. La época no era mala (como ahora, que también es buena época). Atribuí la escasez de aves a la multitud de obras que están haciendo. Las obras continúan. En particular, han secado completamente la Bassa de Cal Bitxot, lo cual no sé si es buena idea…
Me dirigí en primer lugar al Mirador de los Flamencos. Desde este mirador se aprecian, normalmente, grupos de flamencos que forrajean en el lecho del río Llobregat. Además de estar cerrado el acceso al propio mirador (por su mal estado), no se veía ni un flamenco ni ningún otro tipo de ave merodeando por el río…
Continúe mi paseo por la pista que va, siguiendo el margen del río, hacia la desembocadura. A mitad del camino, a contraluz, me crucé con un mirlo común (Turdus merula). Era el primer ave que se ponía frente a mi objetivo:

Llegué hasta el Mirador de la Desembocadura, sin ver absolutamente nada más… Retrocedí sobre mis pasos y me dirigí al mirador del Aguait de Cal Tet.
Una vez allí, a considerable distancia, y para que no me fuera con las manos vacías, se dejaron ver un azulón (Anas platyrhynchos) y un zampullín (Tachybaptus ruficollis):


Algo es algo… Decidí probar más suerte en el mirador del Aguait de Sabogal. Para mi sorpresa, el acceso al Camí de la Marina estaba cerrado con una valla (aunque sospechosamente se veía gente paseando por dicho camino). Así que me tocó dar toda la vuelta hasta alcanzar la pista que comunica la vía que va junto al margen con el Camí de la Marina… Aunque mi esfuerzo tuvo su recompensa. Justo al llegar al final de la pista, entre la vegetación había un morito (Plegadis falcinellus) que se camuflaba entre las hierbas. Tras varios intentos a distancia (existía el peligro de espantarlo), conseguí esta foto:

Compartí el resto de la ruta con enorme maquinaria de obras públicas. No sé exactamente que pretendían conseguir, pero lo que sí era cierto es que estaban movilizando enormes cantidades de materia, desplazando toneladas de tierra de un lugar a otro. Finalmente llegué al mirador del Aguait del Sabogal. Como era de esperar… nada… El algún momento una pareja de tímidos gansos comunes (Anser anser) dejaba ver su cabeza entre las hierbas:

Decidí regresar. Al volver comprobé que, tal y como había sospechado, el camino cerrado por la valla era justamente en el que me encontraba… Vamos, que estaba cerrado por un lado pero no por el otro…
Proseguí mi ruta bordeando el brezal en el que habitualmente reposan aves y caballos. en este lodazal había capturado hacía unos meses a unos simpáticos jilgueros… Hoy, nada de nada.
Tomé ya la pista que me dirigía hacia la salida. Por el camino, alguna abejita (no todo van a ser pajarracos):

Es muy habitual recorrer este tramo del camino final rodeado de pajarillos. No siempre es fácil verlos, pues se camuflan entre las ramas, pero siempre se dejan oír. En esta ocasión, a pesar de la escasez, una curruca cabecinegra (Curruca melanocephala) tuvo a bien posar para mí y evitar que me fuera con las manos vacías:

Una última reflexión… Cada vez que voy a alguno de los espacios del Delta del Llobregat vengo más decepcionado. Visito estos espacios desde hace más de 20 años y nunca los había visto tan pobres. Hay varios fenómenos que están coincidiendo, y no sé cual de todos es el que determinará finalmente el futuro del parque… Por un lado, los efectos del calentamiento global y la paulatina y constante disminución de las poblaciones de aves a nivel general tienen que tener su impacto, evidentemente. Pero por otro lado, también es cierto que nunca había presenciado intervenciones del calado que están acometiendo en los últimos meses. Quiero pensar que estas intervenciones (que deben de costar una pasta) se están haciendo con la intención de mejorar la calidad de las aguas que mantienen vivo el ecosistema… pero por otro lado, no sé hasta que punto estamos a salvo de la enorme presión que genera el proyecto de ampliación del aeropuerto de El Prat… Todo son buenas palabras y compromisos, pero estos espacios no dejan de ser una fuente de problemas para los partidarios de la ampliación… Si finalmente perdieran su interés biológico, desaparecería el principal obstáculo para desviar 7.000 millones de € (que se estima que costará la ampliación), a manos de los ejecutores de la obra… Y no es por ser malpensado… el tiempo nos revelará la verdad.
